Uruguay
13.02.2016

La Hoja de la Ticinese - Febrero de 2016

 

 

                                                              LA HOJA DE LA TICINESE

                                                                                                                                              Febrero 2016

 

Reunión de enero

El sábado 23 la noche fue propicia para que los comensales acompañaran al asador junto al parrillero en el jardín del fondo. Reinó el usual clima de amistad que caracteriza estos encuentros que, en este caso, se prolongó hasta pasada la medianoche. Lo hizo presente Suor Olga Pianezza al expresar una vez más su complacencia por poder compartir estas reuniones que le permiten alternar con la difícil misión por la que ella optó.

 

Otra visita del Ticino

El nuevo año también trajo viajeros del Ticino. Una visita especial, que significó varias horas inolvidables de recuerdos muy queridos para nuestra Presidente, fue la de Onorita Piccioli, una  ticinese que nació y habita en Ligornetto, el pueblo en donde nació el padre de Nora y el que ella conoce desde niña. .

Con gran sorpresa, Nora llegó a  conocerla ahora en forma personal y curiosamente se enteró que su nombre es el que dio origen al nombre de la visitante. El padre de Onorita, que conoció a nuestra Presidente de niña, cuando todos la llamaban “Norita”, al nacer su hija quiso ponerle  ese mismo nombre, sin saber tal vez que era un diminutivo. No pudo concretarlo porque, debido a formalidades en la ceremonia de bautismo no era admisible ese nombre. Lo más cercano que se pudo acordar fue  que se llamase Onorita, o sea parecido a Onorina que es un nombre existente en italiano.

Felizmente ahora se dio la oportunidad de este encuentro y de hacerle conocer Montevideo a la huésped. Acompañada de su esposo, llegó a nuestro puerto en un crucero que partió de Valparaíso, en Chile, e hizo la ruta por el sur, pasando del Pacífico al Atlántico junto  a un grupo de turistas ticineses.

Otra feliz coincidencia para nuestra Presidente fue su encuentro con el grupo de viajeros completo —unas 40 personas— cuando visitaban el monumento a La Carreta, lo que fue oportuno para compartir unos minutos con todos ellos.